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Incendios Verano 2003

Crónicas Especial Incendios de Verano 2003


En la mañana del Domingo 3 de Agosto, el incendio cobra todavía más fuerza y se acerca a Las Huertas de Cansa. La medianoche anterior el Gabinete de crisis de la Junta de Extremadura se reúne para tomar medidas. La Consejería de Presidencia informa a Juán Carlos Rodriguez Ibarra (Presidente de la Junta de Extremadura). Éste, junto con el gabinete de crisis, acuerdan establecer el nivel 2 de alerta contra incendios, por el cual, se permite solicitar ayuda al Estado para sumarlos a los disponibles en la propia comunidad autónoma. También se acuerda evacuar la población de Valencia de Alcántara si la situación lo requiere, algo que estuvo a punto de suceder el Domingo a media tarde.


Mientras, por la mañana, el fuego sigue su camino imparable y rodea la última gasolinera (Campsa) española antes de la frontera por la carretera N-521. "El día antes había venido el camión de Campsa a llenar el depósito", cuenta el dueño, José Juán Casares. La gasolinera tenía los tanques llenos, había 100.000 litros de combustible. Ante la falta de ayuda de ningún tipo, cogieron tres mangueras con bocas de riego. "Pusimos una manguera colgada, duchando los surtidores. Con otra encharcamos todo el área del depósito. Con la tercera mojamos todo el alrededor". Abandonó hacia la zona quemada de Portugal cuando el fuego estaba muy cerca, tanto que derretía el monolito de precios. "Si hubiera explotado se habría visto en Madrid", dice. Pero el fuego pasó tan deprisa que respetó la barrera de agua.

"Nos encontramos con 15 Km. de fuego, tres lenguas bajando por la montaña, con viento cambiante de 60 Km/h, una humedad del aire del 12 por ciento y en una zona agreste y de bosque. ¿Qué haces? ¿Qué pones? ¿Dónde lo pones?", dice Javier López Iniesta. "Yo dije que no dejaran acercarse a nadie al fuego. Salvaguardar la vida de las personas era lo más importante pero la gente no accedía a abandonar sus pertenencias y algunas personas de las que evacuávamos volvían a sus casas y fincas burlando a las autoridades". El fuego no era afrontable ni para los bomberos profesionales. Las llamas en zonas de matorral alcanzaban los siete metros de altura. "Un fuego normal se puede parar como lo hemos hecho siempre la gente del campo. Yo también he cogido escobas para apagar fuegos. Pero éste no era normal. Vi arder en 30 segundos un alcornoque de 200 años. Los árboles explotaban como antorchas. Esto es una excepción, aquí y en toda España", comenta Javier López Iniesta. (--> Sigue en Crónica 4)

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